Zaragoza, 16 de febrero de 2026.- La concejal socialista Ros Cihuelo ha criticado hoy que Natalia Chueca utilice el suelo de los barrios rurales como “moneda de cambio” para construir vivienda en otros sitios de la ciudad sin repercutir ni en beneficio del interés general de Zaragoza pero tampoco en los propios barrios, donde no está garantizada ni una sola vivienda a corto plazo. “Ni vivienda ahora en barrios rurales ni garantías para mañana”, ha considerado Cihuelo, quien ha comparecido en rueda de prensa tras la aprobación, con carácter inicial, del dictamen de la modificación aislada TR24/16 para el desarrollo de los barrios rurales y suelos urbanizables.
Ha justificado la abstención del PSOE en la Comisión de Urbanismo al considerar que esta propuesta del PP “es una utilización burda de los barrios rurales ante la necesidad acuciante de vivienda sin garantías de que se vayan a construir pero, sin embargo, solo beneficia a propietarios de suelos como los del entorno de la Z40, que parten con una reglas de juego determinadas sin exigencia de contraprestación”.
Ros Cihuelo ha querido dejar claro que el PSOE “no se opone a la construcción de vivienda, faltaría más, pero hay que hacerla siempre que se garantice la construcción de vivienda en los barrios rurales, así como que cualquier incremento adicional de edificabilidad conlleve un aumento del parque público de vivienda”. “Los socialistas reconocemos el problema de vivienda, especialmente en los barrios rurales, pero queremos garantías reales de que toda la actuación desde Urbanismo sirva para construir vivienda corto plazo”, ha insistido.
Y es que, ha dicho, “esta modificación no es el mecanismo adecuado para garantizar la construcción de vivienda en barrios rurales, porque el planeamiento no puede imponer esa obligación y el expediente no introduce ninguna. Es, una vez más, el juego de trileros del PP al que ya nos tiene acostumbrados”.
Ha recordado que “el Gobierno de Chueca presentó en plena campaña electoral esta modificación como una solución innovadora para resolver el problema de la vivienda en los barrios rurales e impulsar la vivienda pública en la ciudad. Sin embargo, cuando se analiza el expediente con rigor técnico y jurídico, la realidad es muy distinta: el documento no contiene ni una sola media que obligue, garantice o calendarice la construcción de vivienda, ni pública ni libre, en los barrios rurales, pero tampoco vivienda pública en el resto de la ciudad”.
Lo que sí garantiza, ha dicho, “es el beneficio directo de los propietarios de los suelos del entorno de la Z40 que adquirieron las terrenos con unas condiciones concretas, con unas reglas de juego determinadas y que, con esta modificación, podrán aumentar edificabilidad, construir más viviendas y obtener mayor rentabilidad inmediata y cuantificable sin contraprestación”. Al mismo tiempo, se ha preguntado “qué ocurre con los propietarios de la Z40 que ya han construido sin los beneficios de esta modificación”.
En este sentido, ha anunciado la presentación de una iniciativa política al considerar que existen otros mecanismos que pueden aprobarse de manera paralela o alternativa, como la constitución de un grupo de trabajo con alcaldes y alcaldesas rurales donde se analicen las peculiaridades tanto del suelo de cada barrios rural, como las necesidades de su población para buscar soluciones conjuntas.
Cihuelo ha considerado también imprescindible flexibilizar suelo urbano consolidado y no consolidado mediante la división en unidades de ejecución más pequeñas; modificar la zonificación en suelo urbano consolidado que permita introducir tipologías de vivienda más demandadas; adquirir suelo de la SAREB para construir vivienda pública en barrios rurales; vincular cualquier aumento de edificabilidad al aumento de vivienda pública de alquiler; y reducir trabas administrativas para la edificación inmediata del suelo urbano.
Además, para la edil socialista, el expediente presenta un problema grave de tramitación. En primer lugar, adolece de un estudio de viabilidad económica a pesar de contener propuestas que imponen importantes cargas al Ayuntamiento. Y en segundo lugar, se pretende articular mediante una modificación aislada y de menor entidad, una actuación que incide en una parte muy importante del suelo urbanizable y suelo urbano no consolidado de la ciudad y que afecta a los aprovechamientos con el consiguiente riesgo de incrementar el aprovechamiento medio, “lo que implicaría una afección a la estructura del Plan General y exigiría que estas actuaciones se abordaran mediante una revisión del Plan tal y como ya propuso el PSOE en 2021 y fue aprobado por el Pleno”, ha explicado.
En definitiva, ha concluido Cihuelo, “esta modificación es un reconocimiento claro – la propia memoria expositiva del documento así lo dice – de que el PGOU de 2001 ha fracasado: nada de lo planificado para los barrios rurales ha funcionado, ni el suelo urbanizable, ni el urbano, ni siquiera el consolidado, y esta propuesta tampoco lo soluciona”.







